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sábado, 31 de octubre de 2015
El celo de los devotos (Preaching to the Choir)
En "Borges en el diván", una reseña de cierta (absurdamente psicoanalítica) "biografía literaria" de JLB, David Foster Wallace imputa al desdichado autor del mamotreto su incapacidad para comprender "lo que hace que un relato de Borges sea borgiano". Pero, entre las muchas (y atendibles) razones para esa conclusión, también sostiene que, a pesar de que su obra es una especie de puente entre el modernismo y el posmodernismo, "en realidad la visión de Borges es mística, y profunda". Y eso, en el mejor de los casos, es confundir las categorías. "Místico" y "profundo" pertenecen a contextos de uso que se excluyen mutuamente. Decir que algo es ambas cosas a la vez es contradictorio o superfluo, y ya es una apuesta por el hermetismo o el sinsentido (una forma de "hacerle el juego" al misticismo). Lo que no deja de ser una movida válida, como tantas otras, pero tampoco explica qué tienen de "borgianos" los relatos de Borges.
sábado, 9 de mayo de 2015
Schopenhauer on Religion (and morons in general)
«One finds the ordinary man, as a rule, merely trying to carefully prove that the dogmas of the foreign belief do not agree with those of his own; he labours to explain that not only do they not say the same, but certainly do not mean the same thing as his. With that he fancies in his simplicity that he has proved the falsity of the doctrines of the alien belief.» (Religion: A Dialogue)
Por regla general, encontramos al hombre ordinario aplicado únicamente a probar que los dogmas de las creencias extranjeras difieren de los de su propio credo; se esfuerza por explicar que no sólo no dicen lo mismo, sino que tampoco quieren decir lo mismo. Y con ello, en su simpleza, se figura haber demostrado la falsedad de las doctrinas ajenas.
Por regla general, encontramos al hombre ordinario aplicado únicamente a probar que los dogmas de las creencias extranjeras difieren de los de su propio credo; se esfuerza por explicar que no sólo no dicen lo mismo, sino que tampoco quieren decir lo mismo. Y con ello, en su simpleza, se figura haber demostrado la falsedad de las doctrinas ajenas.
martes, 8 de julio de 2014
Peri Hermeneias (Trimegisto)
Y piensan en el "sentido" como parte del mundo. Como quien piensa en un olor, o en el olor en general. Algo que no se ve pero que "está ahí": elusivo, inquietante, omnipresente. Algo que se adhiere mejor a determinadas superficies, que persiste en ciertos ambientes, que tiende a disiparse en determinadas condiciones. Y también, para qué negarlo, algo que nos sale por los poros (y no sólo por los poros), aunque no siempre lo notemos, aunque hagamos lo posible por ocultarlo.
sábado, 28 de junio de 2014
martes, 17 de junio de 2014
Shaking and stirring
«En una conversación de 1948 con Drury, después de haber apuntado que Berkeley y Kant le parecían pensadores muy profundos, [Wittgenstein] responde a una cuestión concerniente a Hegel: “Hegel me parece que siempre quiere decir que cosas que tienen el aspecto de ser diferentes son en realidad las mismas. Mientras que lo que me interesa es mostrar que cosas que tienen el aspecto de ser las mismas son en realidad diferentes”. Esta no es una concepción, ciertamente, muy seductora para los que consideran que el respeto de las diferencias, comenzando por las que existen entre los modos de pensar y los estilos filosóficos, es la marca de la impotencia y pusilanimidad filosóficas, y que encuentran más cómodo considerar que lo que un filósofo como Wittgenstein se prohíbe deliberadamente hacer, por razones filosóficas, es algo que simplemente es incapaz de realizar y que hay que llevar a cabo en su lugar.»
domingo, 20 de abril de 2014
Elogio de la tibieza intransigente
No es un antídoto infalible contra argumentos imbéciles, pero es lo más cercano que encontré.
«Sobrellevar al incertidumbre es difícil, pero también lo son la mayoría de las otras virtudes. Existe una disciplina apropiada para aprender cada virtud, y para aprender a suspender el juicio la disciplina más apropiada es la filosofía.»
To endure uncertainty is difficult, but so are most of the other virtues. For the learning of every virtue there is an appropriate discipline, and for the learning of suspended judgment the best discipline is philosophy.
(Bertrand Russell)*
lunes, 18 de noviembre de 2013
Porfiado, de sombrero...
«This supposed general question is really just a spurious question of a type which commonly arises in philosophy. We may call it the fallacy of asking about ‘‘nothing-in-particular’’ which is a practice decried by the plain man, but by the philosopher called ‘‘generalizing’’ and regarded with some complacency. Many other examples of the fallacy can be found: take, for example, the case of ‘‘reality’’—we try to pass from such questions as ‘‘How would you distinguish a real rat from an imaginary rat?’’ to ‘‘What is a real thing?’’, a question which merely gives rise to nonsense.»
Austin, J. L. [1940] 1961, (pp. 57-58) The meaning of a word. In Philosophical Papers. Oxford: Clarendon Press.
(Citado en: Livingston, 2008)
sábado, 20 de abril de 2013
Those lovable Poles...
"He is," wrote [William] James, "a most lovable man (within safe limits) but sadly psychopathic. Really, I think a genius."
Lutoslawski se imaginó un lector perfecto, capaz de extraer sentido de cualquier biblioteca: una implausible mezcla de mátemático, filólogo, místico, científico y supercomputador. Lo que se dice un digno rival para la Biblioteca de Babel. Creo que a Borges le habría hecho gracia la simétrica desmesura.
Al que nace barrigón...
«Si pretendiera mostrar de manera universal cómo se debe subsumir bajo estas reglas, es decir, [cómo se debe] discernir si algo está bajo ellas o no, esto no podría ocurrir de otro modo sino, otra vez, mediante una regla. Pero ésta, precisamente por ser una regla, requiere, de nuevo, una indicación de la facultad de juzgar; y así se pone de manifiesto que si bien el entendimiento es capaz de instrucción y de equipamiento por medio de reglas, la facultad de juzgar es un talento especial que no puede ser enseñado, sino solamente ejercido. Por eso, ella es lo específico de aquello que se suele llamar ingenio natural, cuya carencia ninguna escuela puede compensar; pues aunque ésta pueda suministrarle a un entendimiento limitado muchas reglas tomadas de la inteligencia ajena, y [pueda], por así decirlo, injertárselas, la facultad de servirse de ellas correctamente debe pertenecer al aprendiz mismo; y no hay regla de las que con esta intención pudieran prescribírsele, que esté a salvo de ser mal aplicada, si falta ese don natural*. [KrV A 133]
*[Nota de Kant] La carencia de la facultad de juzgar es lo que propiamente se llama tontería, y un defecto tal no puede remediarse. Un ingenio obtuso o limitado al que no el falta nada más que un grado suficiente de entendimiento y de conceptos propios de éste, puede muy bien ser preparado, incluso hasta la erudición, mediante el aprendizaje. Pero, por lo común, en ese caso también suele faltar aquella [facultad] (la secunda Petri), no es raro encontrar hombres muy eruditos que, en el uso de su ciencia, dejan ver, muchas veces, aquel defecto que nunca puede ser corregido. »
Kant, Crítica de la Razón Pura en la trad. de Caimi, pp.235-236.
sábado, 17 de noviembre de 2012
Pedagogía, optimismo y desmesura
«Instaurar la ilustración en sujetos singulares por medio de la educación es, por lo tanto, fácil; basta con acostumbrar desde temprano a los jóvenes a una reflexión semejante.»
(U know who, Cómo orientarse...)
YEAH, RIGHT...lunes, 20 de agosto de 2012
Generalizaciones, sospechas y moralejas
Es imposible sostener una actitud de sospecha generalizada acerca de nuestra capacidad para realizar generalizaciones correctas (o, al menos, generalizaciones útiles, "válidas" o interesantes*).
Se nos podría replicar que este resquemor nuestro es meramente "formal", y hasta se podría intentar un "psicoanálisis" (o una "deconstrucción") de la afirmación precedente, sosteniendo, por ejemplo, que no es más que el síntoma de un estómago (i.e. un espíritu) débil, insuficientemente adaptado para metabolizar las paradojas más conspicuas -precisamente ésas que, se nos repite, forman la trama de la "existencia". En realidad, no se trataría tanto de un argumento como de cierta "movida" retórica, cuyo objetivo, para colmo, no estaría damasiado claro, de modo que tampoco resultaría del todo "inteligible" -digamos que no estaría del todo "abierto a la interpretación", o que sería "hermenéuticamente opaco"-. Y esto sencillamente porque para convencernos de la legitimidad de dicha maniobra tendría que ser posible adentrarse en algún tipo de discusión -más bien general- acerca de (la corrección, utilidad o interés de) ese tipo de estrategias; cosa que, evidentemente, no podemos hacer, salvo que concedamos la verdad de la primera afirmación.
La moraleja podría ser que (¿en general?) esta "existencia" nuestra viene siendo un asunto difícil, paradójico, opaco, e inefable (casi la misma estúpida moraleja del Tractatus, ese graffiti pretencioso y para nada amable, aunque de innegables méritos estéticos).
Pero parece evidente que si llegamos a esa incómoda situación es sólo porque tardamos demasiado en comprender que ponerse a buscar "moralejas" es una de las actividades más estúpidas en las que podemos desperdiciar nuestras contadas horas... lo que, en líneas generales, también coincide con la estúpida moraleja del Tractatus, ahora bajo una luz no tan mística, y acaso más optimista.
sábado, 11 de agosto de 2012
Filosofía Política (Williams on Scepticism)
«Un signo de cuán profundamente impregnada de escepticismo está nuestra cultura actual es una cierta tendencia a la estridencia y a la suspicacia. Nos empeñamos en argumentar y en emitir juicios, pero al mismo tiempo, en el fondo sospechamos que esas prácticas son sólo una farsa. Mientras menos seguros nos sentimos, mayor es nuestra insistencia. Ya no pensamos en nuestros oponentes como en compañeros de investigación, sino que los creemos guiados por las más abyectas motivaciones. Así, la argumentación da paso a la denuncia, al "desenmascaramiento" (aunque, si el escepticismo es correcto, ¿por qué habrían de importarnos tales explicaciones?).
El interés en el escepticismo es mucho más que "puramente académico".»
Williams, Michael. The Problems of Knowledge. (p.11)
domingo, 6 de mayo de 2012
Lucidez y autorreferencia
«(...) una cosa no es necesariamente verdadera porque esté mal dicha, ni falsa porque esté magníficamente dicha.»
Merton, Robert K. Teoría y estructuras sociales. México, FCE, 1964, (p.23).
viernes, 24 de febrero de 2012
Los Nombres divinos y otros efectos de la resaca.
Pseudo Dionisio el Areopagita reflexionó que si el nombre nos parece apropiado, es necesariamente engañoso, y que mientras más distancia haya entre lo que creemos que el nombre representa y aquello que efectivamente nombra, mayor es su exactitud y su verdad. El Dios de los Salmos es un hombre recio que despierta con resaca. Ese símbolo es infinitamente más cercano a Su divina naturaleza que los cotidianos rayos solares, el mundanal ciclo de las estaciones, los esporádicos relámpagos, o los oscuros manantiales con los que se entretuvo por milenios la imaginación de los paganos. La Letra (que es el Verbo) enseña que toda Cercanía se engendra en la Distancia. Y en la Letra se inscriben los Nombres, que habitan (desbordan) la cercanía de lo incomprensible.
jueves, 24 de noviembre de 2011
Otro "analítico" desaforado...
«Las cuestiones que la filosofía no responde son respondidas contestando que no deberían ser planteadas de ese modo.»
(Pago una cerveza a quien pueda nombrar al autor de esta cita. Única pista: es alemán, o le anda cerca... )
sábado, 29 de octubre de 2011
Parole (¿Un optimista?)
«Considero que es una verdad analítica sobre el lenguaje que cualquier cosa que quiera ser dicha puede ser dicha. Un lenguaje dado puede no tener una sintaxis o un vocabulario lo suficientemente ricos para que en ese lenguaje yo diga lo que quiero decir, pero no existen barreras en principio para complementar un lenguaje insuficiente o para decir lo que quiero decir en uno más rico.»
Searle, John, Actos de habla, p. 27.
lunes, 25 de julio de 2011
Alter ego (SuperBioy)
«4 agosto 1976. Tratando de leer a Roland Barthes. No me parece que abunde en observaciones inteligentes o útiles. Nada nuevo, tampoco. La descripción de un proceso por medio de una terminología nueva, eso sí, y espantosa. Adscripto al dialecto que al boleto llama título de pasaje.»
(ABC, Descanso de caminantes, p. 33.)
jueves, 14 de julio de 2011
Otro infierno para epistemólogos (y moralistas)
'Posible' y 'necesario' son las formas en las que suelen presentarse las llamadas "modalidades". Cuando, además, utilizamos modalidades aplicadas a nociones intencionales (v.g. 'creer', 'desear', 'intentar', etc), el asunto tiende a complicarse exponencialmente.
¿Hay algo así como creencias o deseos necesarios? ¿Hay cosas imposibles de creer, desear, etc.?¿Y qué decir de nuestro deseo de creer cosas imposibles? ¿O, por ejemplo, de la posibilidad misma de no creer cosas necesarias? ¿Qué podría significar todo esto? ¿Y por qué debería importarnos?
¿Hay algo así como creencias o deseos necesarios? ¿Hay cosas imposibles de creer, desear, etc.?¿Y qué decir de nuestro deseo de creer cosas imposibles? ¿O, por ejemplo, de la posibilidad misma de no creer cosas necesarias? ¿Qué podría significar todo esto? ¿Y por qué debería importarnos?
Los intentos de responder a estas preguntas suelen involucrar argumentos trascendentales, así como la delicada cuestión de la interpretación en general. Como era de esperar, se trata de temas que no son fáciles de comprender, y de 'respuestas' que difícilmente sean aceptadas por la mayoría. Lo que no impide, claro, que el esforzado gremio de los filósofos (no menos que el de los profetas y los sacerdotes) sepa procurarse el pan de cada día persuadiéndonos de que al fin y al cabo tampoco se trata de una tarea imposible.
Se me ocurrió que el siguiente pasaje (en Agustín, Civitate Dei, XXI, 5, "La resurrección de la carne y sus negadores") podría resultar ilustrativo:
domingo, 10 de julio de 2011
Ensayo de ensayo. (traducción adornada)
«Porque, a pesar de lo que digan por ahí, yo insisto que blanco; pero, mejor, negro. Aunque, claro, a veces, blanco. Y no siempre... Porque una cosa no quita la otra, aunque no sea todo lo mismo. Tampoco nos vamos a resignar así nomás a un gris deslucido, o a un amarillo patito que hasta mi vecino...
Como le venía contando, los neopositivistas (esos nietos de Descartes) son malos, malos, malos. Heidegger es como Voldemort: no se lo puede nombrar; aunque se las arregla bastante bien para decir cualquier gansada. Y el resto, por supuesto, son todos unos vendidos...
[Y así, (pero no tan así) sucesivamente...]»
Seguro que en alemán es una obra maestra. Lamentablemente no entiendo alemán, por lo que me tuve que conformar con una traducción al inglés. Y encima en su formato más "virtual", porque los libros de este buen señor valen su peso en achuras, y me falta coraje para despilfarrar mi sueldo en la honrosa adquisición de tan ilustres evangelios de pomposidad germana*.
cf. Adorno, Theodor, The Essay as Form ("El ensayo como forma")
*Los adjetivos son gratis. A estas alturas no voy a andar escatimando...
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