Es muy probable que cierto inevitable componente de arbitrariedad sea la única justificación válida que podamos ofrecer para la mayoría de nuestras clasificaciones. También suele suceder que uno tiende a separar sus pudores; lo cual si bien no los hace mucho más soportables , al menos nos convence de que están relativamente bajo control. Es justamente el caso de este blog. Hay cosas que no me avergüenzo de mostrar en mi otro blog, pero que espero no salgan a relucir en éste, y viceversa. Desde un punto de vista de marketing, se trata de una pésima movida: mis dos o tres lectores se verán obligados a dividirse de ahora en más entre mis miserias personales o mis torpezas intelectuales.
Por ahora, la cosa no pasa de ser un proyecto. Me voy a limitar a copiar algunos de los posts que ya publiqué y en los que creo se reflejan mis intereses más "técnicos" o "específicos" en relación con la filosofía. La idea es que a partir de ahora pueda usar este blog para exorcizar mis cuadernos de tantos desprolijos y dolorosos cabezazos al vacío que enturbian sus páginas.
Ahora bien, es sabido que los exorcismos son cosas peligrosas (y siempre más o menos ridículas desde el punto de vista del desprevenido espectador); por lo que sé perfectamente que me voy a arrepentir. Pero, en el proceso, puede ser que aprenda algo.
Por ahora, la cosa no pasa de ser un proyecto. Me voy a limitar a copiar algunos de los posts que ya publiqué y en los que creo se reflejan mis intereses más "técnicos" o "específicos" en relación con la filosofía. La idea es que a partir de ahora pueda usar este blog para exorcizar mis cuadernos de tantos desprolijos y dolorosos cabezazos al vacío que enturbian sus páginas.
Ahora bien, es sabido que los exorcismos son cosas peligrosas (y siempre más o menos ridículas desde el punto de vista del desprevenido espectador); por lo que sé perfectamente que me voy a arrepentir. Pero, en el proceso, puede ser que aprenda algo.