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domingo, 20 de abril de 2014

Elogio de la tibieza intransigente

No es un antídoto infalible contra argumentos imbéciles, pero es lo más cercano que encontré.

«Sobrellevar al incertidumbre es difícil, pero también lo son la mayoría de las otras virtudes. Existe una disciplina apropiada para aprender cada virtud, y para aprender a suspender el juicio la disciplina más apropiada es la filosofía.»

To endure uncertainty is difficult, but so are most of the other virtues. For the learning of every virtue there is an appropriate discipline, and for the learning of suspended judgment the best discipline is philosophy.
(Bertrand Russell)*

sábado, 11 de agosto de 2012

Filosofía Política (Williams on Scepticism)


«Un signo de cuán profundamente impregnada de escepticismo está nuestra cultura actual es una cierta tendencia a la estridencia y a la suspicacia. Nos empeñamos en argumentar y en emitir juicios, pero al mismo tiempo, en el fondo sospechamos que esas prácticas son sólo una farsa. Mientras menos seguros nos sentimos, mayor es nuestra insistencia. Ya no pensamos en nuestros oponentes como en compañeros de investigación, sino que los creemos guiados por las más abyectas motivaciones. Así, la argumentación da paso a la denuncia, al "desenmascaramiento" (aunque, si el escepticismo es correcto, ¿por qué habrían de importarnos tales explicaciones?).
El interés en el escepticismo es mucho más que "puramente académico".»

Williams, Michael. The Problems of Knowledge. (p.11)

jueves, 23 de julio de 2009

Qué lindo sería...

..si nos dibujara Liniers.
Después de las dos entregas más crueles de su historia, Ricardo Siri se gana en buena ley el amor incondicional de sus lectores.

Crónica del desasosiego (con final feliz):

21 de julio
22 de julio

domingo, 12 de julio de 2009

Halting problem

Últimamente el tipo se está sintiendo bastante estúpido y bastante solo. Peor: se le acaba de ocurrir que ambas cosas son en realidad una misma sensación, y que usar dos palabras para describirla es probablemente innecesario. Aún así, es incapaz de encontrar una expresión más económica.
Quizás si hubiera alguien con quién conversarlo, o si le hubiera sido concedido un mínimo de materia gris, el resultado sería diferente. Pero, por supuesto, en el actual estado de cosas tampoco tiene manera de asegurarlo.

martes, 26 de mayo de 2009

Un buen día

Rara vez nos ponemos a pensar que alguna vez existió un mundo sin cine ni televisión. Rara vez nos atrevemos a la conclusión de que ese tipo de cosas son antropológicamente indispensables. Más raro todavía es que nos planteemos el origen de toda religión organizada como nada más que una variante de la misma necesidad: la de pasar el tiempo. Cuando lo hacemos, ya no nos parece tan extraordinaria nuestra contemporánea costumbre de congregarnos masivamente para aislarnos unos de otros.

Es bastante raro, incluso, que lleguemos considerar a la religión y al lenguaje como aliados que se alimentan de su recíproca traición. No es habitual en nosotros caer en la cuenta de que las peregrinaciones conviven con los talk shows, y los ejércitos coexisten con las bibliotecas. Que, a pesar de todo, sigue habiendo lugar para nuevas razas de cucarachas, virus, profetas, bacterias, paradojas y partículas subatómicas.

Casi nunca se nos ocurre que rebaño no es comunidad, y que soledad no es necesariamente independencia.

No es algo que suceda seguido, decíamos. Y sin embargo, alguna fresca mañana de otoño, nos quedamos sin argumentos para sostener lo contrario.

Y es una buena mañana.

jueves, 5 de marzo de 2009

El condenado

"No creo en el talento. Lo que me parece un signo evidente de que, si el talento existe, existe en otros. 
No creo en el talento, quiere decir: soy incapaz de poseerlo o de reconocerlo. Soy, lo que se dice, completamente inmune.
Más o menos similar es mi posición respecto al Infierno; pero eso es otro tema..."

miércoles, 25 de febrero de 2009

Obviedad #9 (Insert Coin)

...un cuerpo puro
sin calambres, sin marcas, sin traiciones
puños lisos y temibles,
y córneas
transparentes

...quien tuviera, también, la inteligencia
(y los huesos) sin fisuras,

molares adamantinos
y venas sin toxinas...

¿es pedir mucho?
un cuerpo puro, eso nomás


para empezar

alegremente

a demolerlo.

martes, 13 de enero de 2009

En la web del señor...

Si quien visita este blog se llegara a encontrar en una de esas fases de "webeo" descarriado e insomne, me permito sugerir que se de una vuelta por los blogs que están linkeados acá nomás, a su izquierda.
No hay mucho, pero tenemos de todo, mire.
Están los blogs de mis afectos, los blogs que admiro, y algunos que simplemente me divierten, hay incluso alguno que habrá que imputarle a un genio maligno, o la pura distracción.
Hay quien se dedica a la poesía, al dibujo, a la fotografía, a la historieta; a la teoría, pero también a la práctica más carnal. Hay quien denuncia todo monoteísmo, y quien le reza a la virgen, quien se divierte sanamente (y quien no tanto), quien se pelea por pelear, quien reflexiona, y también quien escribe por no pensar. Están l@s bloggers que nos mantienen al tanto de cómo les va, y l@s que se esconden detrás de posts crípticos; hay quien postea casi cada hora, y quien deja pasar algunos meses entre una actualización y otra...
En fin, como decía, un poco de todo para solaz o estupor del internauta de hoy. Por suerte o por desgracia, no tengo vocación de censor, así que se las van a tener que arreglar ustedes solitos para encontrar el que les interese.
Saludos a todos,
y feliz insomnio.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Las disculpas del caso

Últimamente los posts se han puesto un tanto "profundos", parece. No sé muy bien a qué se debe, pero prometo intentar no ponerme tan pesado en el futuro.

martes, 18 de noviembre de 2008

Perdiendo el tiempo

Estuve perdiendo el tiempo con Photoshop y armé unos banners para el título del blog. Agradecería su opinión al respecto. Yo prefiero el que prescinde de mi jeta, pero como tampoco es cuestión de intentar esconderse tras el anonimato de la red, por ahí está bueno poner la cara desde el principio.
Uds dirán:

(A)

(B)


(C)

Aclaración

Cuando recomendé haikus públicos, todavía no me habían invitado a participar. Quisiera seguir recomendándolo, así que intentaré hacer lo posible por no arruinarlo demasiado.

Update (Pasen y vean)

Estuve buscando alguna plantilla nueva para cambiar la actual, pero la verdad es que esta me gusta. Por ahora me conformé con ponerle un banner con mi(s) mejor(es) cara(s) de trastornado. Además, agregué unos links en Otros distraídos..., son unos blogs que la verdad vale la pena visitar (sobre todo recomiendo haikus públicos).
Además, las obviedades ya tienen etiqueta propia.
Disfruten.
O sufran.
Como les guste.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Dipteriloquio

Nuestra raza adolece del prodigio y la incomodidad de la visión múltiple. Por ejemplo, mi compañero acá presente, está convencido de que el futuro nos espera en un ángulo (difícil de concebir para ustedes) inmediatamente superior a nosotros y en la dirección general que ustedes denominarían "derecha". Soy conciente de que no veo exactamente lo mismo que él, mucho más conciente de lo que se podrían imaginar, y de una forma que ustedes siquiera sospechan; pero así y todo, desde mi(s) punto(s) de vista las cosas no parecen tan sencillas. Es cierto que he escuchado testimonios sobre ese ángulo elusivo que mi amigo llama "futuro"; pero, como no podía ser de otra manera, esa multitud de cándidos reportes dejó en mi alma (múltiple y tornasolada) una impresión múltiple y tornasolada. Por lo que no es de extrañar (siquiera para ustedes) que mis dudas al respecto se fragmenten y refracten sutilmente hasta formar algo muy parecido a una certeza. Sin embargo, a pesar de mi agudísima (y abarcadora) visión, se me hace imposible ubicar de manera precisa esa certeza.

Mis experiencias parecen indicar que alguno de mis inconstantes destinos, más tarde o más temprano, habría de ponerme en camino hacia alguna (o ambas) de estas muertes. En mis días supe abismarme con convicción en la pestilente e inerte certidumbre; también (y al mismo tiempo) me destrocé alegremente los ojos contra ese resplandor de maravilla, esa pared invisible que me aprisiona desde adentro. Ya no soy joven (mi experiencia se cuenta en horas enteras), y sin embargo me reconforta saber que todavía soy ajeno a esa trama frenética con la que mis hermanos mayores enturbian la santa morada del espacio.

Pero intentaré explicarme mejor, intentaré contarles lo que imagino que ustedes ven.

Ustedes ven una nube de moscas, ven el montón de basura, y ven (esto sólo puedo conjeturarlo) algo que ustedes llaman "cristal". Ustedes oyen un zumbido repugnante que parece venir de todos lados (en el que no pueden, o no quieren, llegar a oír este mi discurso). Ustedes ignoran que, entre otras cosas, somos los arquitectos de su cárcel, como ustedes lo son de la nuestra.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Acción de Gracia

Siempre me pareció linda la idea de ese dios relojero que nos va poniendo en hora el mundo... Pero más linda y más cierta es la de múltiples --aunque preciosamente escasos-- demiurgos secretos, concretos y temporales. Unos cuantos pocos que pacientemente se ocupan de templar la espiral de nuestra existencia, que sin apuro y sin demora van poniendo a punto el complejo mecanismo de incertidumbres que sostiene nuestro aliento.
Son deidades no exentas de imperfecciones, algunas de las cuales se llaman coraje, y otras ironía. Se los suele presentar con algún apodo equívoco, que oculta su cabal identidad bajo la más familiar de las cercanías.
Con la elegancia de los astros, someten sus días y sus años al diente implacable de los engranajes. Con la sabiduría del viento entre las piedras, habitan y expanden los luminosos vacíos del mecanismo. Con su feliz sacrificio cotidiano desmienten mártires y banderas. Enseñan la indispensable rebeldía, la oculta firmeza de la dicha. Limpian el aire que nos envuelve y reciclan penas en versos futuros que algún día creeremos inventar. Esquivan la notoriedad y toda otra forma de bajeza; pero no para ganarse el cielo, sino para regalarnos el horizonte presente, la infinita posibilidad de la risa y el afecto.
Cuando intentamos hablar de ellos, las palabras toman la forma de la fábula, acaso por pudor, o quizá por sincero afán de exactitud. Las palabras, que también son sabias, se resisten a entregarlos por completo, y así los pintan como son, como se muestran y como se esconden.
Siempre es difícil escribir sobre cualquiera de estos técnicos secretos de la alegría, aun cuando nos haya sido dada la dicha de conocer a alguno. Por eso se me hace casi imposible escribir sobre mi padre, que tengo tan lejos y tan cerca como todo futuro amanecer, que insiste en protegerme desde lo más íntimo de la distancia. Por eso me veo obligado a pedir disculpas a quienes lean esta líneas sin conocerlo; pero también (y sobre todo) a quienes, conociéndolo, sientan (con razón) que mis torpes esfuerzos no llegan a hacerle justicia.

jueves, 11 de septiembre de 2008

El Umbral

Amanece y el tipo no abre los ojos, piensa que le vendría bien dormir un poco más. Esta noche, piensa. Está decidido, cuando vuelva a la cama, esta noche, va a descansar como se merece (o como espera merecerse, esta noche, al final del día).

Café, y un cigarrillo. En eso piensa, mientras se pone las medias. En eso piensa. Y también en que, si fuera posible definir tales cosas, el café y el tabaco se definirían exactamente así, lo que persiste, lo que es más tangible en ausencia. O sea, lo único que importa al fin y al cabo. O sea, aquello en lo que pensamos mientras nos ponemos las medias.

Si no hubiera que levantarse, afeitarse, convencerse una vez más de ira una vez más a trabajar. Si no hubiera esa responsabilidad ineludible de navegar abismos hechos de puras superficies. Si no hubiera que seguir viviendo, el ripo se dedicaría simplemente a vivir. En eso piensa. O eso es lo que le gustaría pensar.

Pero esa no era la historia. La historia venía contando que el tipo, que ya estaba despierto, se levanta, se viste (empezando por las medias), desayuna, se olvida de afeitarse, invierte largos minutos en encontrar las llaves, y después sale. Es decir, de alguna manera entra a eso que sus improbables congéneres llaman mundo.

La historia no dice mucho, es cierto. Pero ¿cómo referir este ritual, o cualquier ritual? ¿Dónde buscar los detalles reveladores, los misterios más transparentes? Lo que tenemos, lo que tiene el tipo, es este día. Un día cualquiera. Este primer día de una eternidad cualquiera.

jueves, 19 de junio de 2008

Estado de Cosas (Once upon a time...)

A los posibles lectores ruego hagan de cuenta que el presente post constituye un relato interesantísimo; para facilitar la tarea, conviene imaginar un narrador que no soy yo, sino quizá algún sabio milenario quien, a pesar de su insoportable estilo, merece respetuosa atención.

Concedido ese inestimable favor, confío --o deseo-- que al llegar al final del mismo, descubran que nos pertenece a todos; y que ya va siendo hora de que, al menos, lo empecemos a escribir nosotros mismos.

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"Un emperador, que no es emperador, gobierna y no gobierna a sus múltiples o inexistentes súbditos.

Un emperador, que no es emperador, saquea para prodigarse a un pueblo sumiso que no obedece, que se moviliza hacia (y desde) la más calma y más vertiginosa inmovilidad.

Mientras tanto, o hace mucho tiempo, ese emperador, que no es emperador, suplica e impone a más vulgar y la más profunda de las pleitesías.

Con o sin ayuda del destino, un alegre infeliz realiza sin notarlo una simbólica o insignificante reverencia. Antes y después, tiene y no tiene tiempo de comprender que es ése el primero y el último de sus actos (que es, como todos, accidente).

El olvido, que es memoria; preservará, desdibujándolos, su gesto y su condena.

Comprenderán ustedes pues, sin saberlo, que los mudos alaridos de los dioses son encantadora y cruelmente contradictorios.

Y de eso, mis queridos enemigos, es de lo que están hechas las fábulas y las crónicas policiales."


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"Al militante muerto lo habían llevado por $100 al acto K

El militante K que murió había recibido $100 para ir a la Plaza de Mayo a participar del acto en apoyo a Cristina. Un amigo del barrio lo convenció con la promesa del dinero, dos sándwiches y una gaseosa."

Fuente: Informe Digital, 18 de junio, 2008.


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Estoy al tanto de que el presente no es un gran post, creo que incluso yo me las podría haber ingeniado para escirbir algo mejor. Al contrario de lo que suele pensarse, la rabia y la tristeza no son nunca buenas musas; pero hay también esta sensación de que no podemos quedarnos callados, de que hay que seguir pensando y haciendo lo que se puede, al menos para que no se ocupen otros de pensar o hacer por nosotros.

En resumen: perdón por este feo post, perdón por la rabia y la desazón y el estupor y el pesimismo.

En resumen: sepan que no (me, les, nos) perdono este horrible post, ni esta rabia, ni esta desazón ni este pesimismo...



viernes, 23 de mayo de 2008

Tus caricias

Los fantasmas
dicen
que los fantasmas
no existen/ dicen
que a veces digo
y casi nunca me creo
que los fantasmas/ más temibles
son los que
dicen
que/ digo
nunca existieron.

viernes, 16 de mayo de 2008

El emperador oculto

En algún lugar, hordas de semibestias se masacran, incansables, entre sudores y odios difusos.

En algún lugar, alguien cree comandar ejércitos.

En algún lugar, alguien recibe unos pesos por comenzar un rumor o una revolución.

En algún lugar, alguien busca en qué invertir sus ahorros.

En algún lugar, alguien se entera de que las matanzas son un buen negocio.

En algún lugar, alguien lleva a cabo los penosos cálculos, publica los reveladores resultados, cobra la beca y comienza una auspiciosa carrera académica.

En algún lugar, alguien decide hacer todo lo posible por incentivar a las jóvenes promesas de las ciencias.

En algún lugar, alguien conjetura que existe un orden que rige el universo.

En algún lugar, alguien escribe el soneto perfecto.

En algún lugar, alguien despierta a la desesperación de saber que,

en algún lugar, hordas de semibestias se masacran, incansables, entre sudores y odios difusos.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Sísifo

Hacia las dos de la tarde hay pocos negocios abiertos en mi barrio. La estación de servicio, esa blanca e imponente obviedad, es casi la única opción.
Entro y lo veo al tipo. Tiene la cara teñida de trompadas u otros desastres naturales. El espíritu--se nota-- le está empezando a pesar, especialmente en el codo izquierdo. Pero el mostrador no es mostrador, no es barra hospitalaria y muda: es una frágil entelequia de cristal, refulgente de multicolores y odiosas golosinas. De todos modos es demasiado baja, y el tipo no está para acrobacias.
"...crudo, cocido y queso, o queso solo."
"Un triple. De jamón y queso."
La empleada, que todavía está tratando de descifrar algunas cosas, se ve en la obligación de aclarar:
"Están todos en esas heladeras. Elija el que más le guste"
Y el tipo, firme en lo suyo:
"¿Y algo para tomar? ¿Pomelo?"
"Las gaseosas están en la heladera de al lado."
"Bueno: eso. Y una medida de fernet."(el tipo, ya de alguna manera reconciliado con la existencia)
"No, Fernet le podemos ofrecer solamente en botella. Son esas que ve ahí." (la chica, sensible pero instruida en evitar silencios incómodos.)
"Pero, yo digo para mezclar con el pomelo."
"Le repito, le puedo vender la botella."
(silencio inevitable)
"Pero..."
Hay en el tipo un visible reagrupamiento de tropas y una mirada, exenta de rencor, que atraviesa antes que él la puerta transparente.
Lo aplana el sol de la siesta. Alguna mosca enturbia su sombra -corta- que se aleja.