sábado, 30 de agosto de 2008

La forma de la lupa

Hay una forma de buscar indicios en el propio pasado que --acaso por una cuestión de perspectiva, o de metodología-- nos hace revivir el triste destino de Edipo. Mientras más rigurosa es la investigación, se hace más evidente que todas las pruebas apuntan a un único culpable que, por supuesto, es uno mismo.

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(Hace años leí La Pesquisa, de Saer. Lo entendí recién hace un par de minutos. Este post es testimonio de mi estupidez, mi lentitud, mi perseverancia o mi distracción).

Dos veces breve (Nueva Sección!)

Hoy, inaugurando nuestro espacio "Respuestas a preguntas que nadie nos hizo" nos ocuparemos de la siguiente:

"¿Por qué los últimos posts de este blog son casi todos de la categoría Cortos?"

¡Muy buena pregunta! Intentaremos responder con nuestra acostumbrada elocuencia:

--En realidad es a causa de una norma de estilo, que reza más o menos así: "Si vas a escribir pelotudeces, al menos escribí pelotudeces cortas". La virtud de esta estrategia está en hacer creer que uno sabe más de lo que dice (un boludo parco no se distingue demasiado de un oráculo sapientísimo y críptico).
Y si aun eso falla,al menos nos queda la tranquilidad de conciencia de no haber importunado demasiado a nuestros lectores.

A quienes sientan el imperioso deseo de remitirnos alguna inquietud, los alentamos a que lo resistan con entereza.
Pónganse a pensar... un tipo que escribe un blog completamente solo y sin embargo insiste referirse a sí mismo en plural no parece alguien capaz de respuestas convincentes (o, para el caso, siquiera coherentes).

miércoles, 27 de agosto de 2008

martes, 19 de agosto de 2008

El humo y los bosques

A veces, al llegar al final de un libro, parece que ya no hubiera necesidad de leer ningún otro; el cosmos entero está ahí, al mismo tiempo afuera y adentro del que lee, en ese prodigio tóxico de tinta y celulosa. Y ese milagro, esa maldición, está también hecho de olvido. Nuestra desesperación, nuestra apatía, chocará en nuevas lecturas con la misma opaca evidencia meridiana que hoy nos sale al paso.

Me pasó, entre los que creo recordar, con Bartleby, con Moby Dick, con El señor de las moscas, con El corazón de las tinieblas, con Hojas de hierba, con El Amante (hace semanas) y con El entenado, de Saer, hace unas pocas horas.

A veces, al llegar al final de un libro, la vida ya está vivida. Los pecados han sido todos cometidos; las maravillas nítidamente enumeradas; los límites, trazados y vueltos a desdibujar.

Comenzamos, otra vez por vez primera, nuestra precaria infancia milenaria.

lunes, 18 de agosto de 2008

Materialidad geográfica (Obviedad #3)

A veces nos olvidamos que

las cosas también tienen patrias

las patrias también tienen cosas.


(ya sé lo que están pensando; pero no, no es tan estúpido ni tan sencillo como suena)

lunes, 7 de julio de 2008

Insomnio

¿Cómo sería despertar siendo otro?
Bioy Casares decía que el recuerdo que deja la lectura de un libro es más importante que el libro mismo. La primera vez que leí La Metamorfosis no se me ocurrió ninguna complicada teoría sobre su significado. No encontré (y ni siquiera se me ocurrió buscar) recónditos simbolismos o reveladoras alegorías.
Y sin embargo, de algún lugar tenía que venir ese vértigo y esa pregunta que creía nunca antes haberme planteado... Es una sensación rara, que me persigue de a ratos. Especialmente esas noches en que siento un escozor intermitente justo en ese lugar del caparazón que no alcanzo a rascarme.

jueves, 19 de junio de 2008

Estado de Cosas (Once upon a time...)

A los posibles lectores ruego hagan de cuenta que el presente post constituye un relato interesantísimo; para facilitar la tarea, conviene imaginar un narrador que no soy yo, sino quizá algún sabio milenario quien, a pesar de su insoportable estilo, merece respetuosa atención.

Concedido ese inestimable favor, confío --o deseo-- que al llegar al final del mismo, descubran que nos pertenece a todos; y que ya va siendo hora de que, al menos, lo empecemos a escribir nosotros mismos.

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"Un emperador, que no es emperador, gobierna y no gobierna a sus múltiples o inexistentes súbditos.

Un emperador, que no es emperador, saquea para prodigarse a un pueblo sumiso que no obedece, que se moviliza hacia (y desde) la más calma y más vertiginosa inmovilidad.

Mientras tanto, o hace mucho tiempo, ese emperador, que no es emperador, suplica e impone a más vulgar y la más profunda de las pleitesías.

Con o sin ayuda del destino, un alegre infeliz realiza sin notarlo una simbólica o insignificante reverencia. Antes y después, tiene y no tiene tiempo de comprender que es ése el primero y el último de sus actos (que es, como todos, accidente).

El olvido, que es memoria; preservará, desdibujándolos, su gesto y su condena.

Comprenderán ustedes pues, sin saberlo, que los mudos alaridos de los dioses son encantadora y cruelmente contradictorios.

Y de eso, mis queridos enemigos, es de lo que están hechas las fábulas y las crónicas policiales."


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"Al militante muerto lo habían llevado por $100 al acto K

El militante K que murió había recibido $100 para ir a la Plaza de Mayo a participar del acto en apoyo a Cristina. Un amigo del barrio lo convenció con la promesa del dinero, dos sándwiches y una gaseosa."

Fuente: Informe Digital, 18 de junio, 2008.


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Estoy al tanto de que el presente no es un gran post, creo que incluso yo me las podría haber ingeniado para escirbir algo mejor. Al contrario de lo que suele pensarse, la rabia y la tristeza no son nunca buenas musas; pero hay también esta sensación de que no podemos quedarnos callados, de que hay que seguir pensando y haciendo lo que se puede, al menos para que no se ocupen otros de pensar o hacer por nosotros.

En resumen: perdón por este feo post, perdón por la rabia y la desazón y el estupor y el pesimismo.

En resumen: sepan que no (me, les, nos) perdono este horrible post, ni esta rabia, ni esta desazón ni este pesimismo...