martes, 20 de octubre de 2009

Reductio (Miseria y Maravilla)

...comunicar es codificar; codificar es reducir; reducir es inventar; inventar es ignorar; ignorar es asombrarse; asombrarse es descubrir; descubrir es comunicar...

Quine y la biblioteca de Babel (comentario innecesario)

El post anterior consiste en mi modestísima pero esforzada traducción de un texto de Quine que encontré hace pocas horas (me fue imposible dar con una versión en castellano).
En el artículo se proyecta una Biblioteca de Babel mucho más eficiente que la de Borges. O todo lo contrario.
Creo que la intuición* es la misma en ambos autores --en su nivel más superficial,consiste en que la biblioteca es inútil porque es completa: contiene todas las verdades y todas las falsedades--. Y el efecto (al menos en mi experiencia) es completamente análogo.
Evidentemente, Borges escribe como un escritor, y Quine escribe como un lógico. Pero, si algo hemos aprendido con todo esto, es no parece tan difícil demostrar que en ambos textos (como en cualquier otro) uno termina leyendo lo que quiere. O lo que puede...

*para una intuición también inspirada a su modo en la Biblioteca Universal y la notación binaria, ver este artículo de Chaitin. Está en inglés, pero es bastante claro . Ah, Gregory escribe como un matemático, o como un científico de la computación.

La biblioteca universal

por Willard van Orman Quine

Hay cierta fantasía melancólica, propuesta hace más de un siglo por el psicólogo Theodor Fechner –y continuada por Kurt Lassiwitz, Theodor Wolff, Jorge Luis Borges, George Gamow y Will Ley– que postula una biblioteca total. La biblioteca es estrictamente completa: ostenta, dentro de ciertos límites razonables, todos los libros posibles. No hay libros en alfabetos extranjeros, ni tampoco volúmenes más extensos que, digamos, el que usted está leyendo en este momento; pero  –dadas de esas restricciones– alberga todos los libros posibles. Hay libros en todos los idiomas, transliterados si fuera necesario. Hay volúmenes coherentes e incoherentes; predominan los de la segunda clase. El principio según el cual están compuestos es simple, aunque no muy eficiente: contienen toda secuencia combinatoria posible de letras, signos de puntuación y espacios hasta completar cada volumen uniforme encuadernado en vitela.
Otros escritores han acometido las imponentes estadísticas combinatorias. A 2.000 caracteres por página, tenemos 500.000 caracteres para cada volumen de 250 páginas; y con, digamos ochenta entre mayúsculas, minúsculas y otros signos de los cuales elegir, llegamos al resultado de 80^500000 como número total de libros. Entiendo que, según estimaciones actuales, en su fase actual de expansión no hay espacio suficiente en nuestro universo para más que una ínfima fracción de ese catálogo. Los números son baratos.
Lo interesante, empero, es que la colección es finita. La verdad última y completa sobre cada cosa –al menos en tanto puede ser puesta en palabras– está consignada, de principio a fin, en la biblioteca. El tamaño limitado de cada volumen no es una dificultad, ya que siempre hay otro volumen que puede retomar el relato –cualquier relato, verdadero o falso– que haya quedado inconcluso en un volumen anterior. En nuestra búsqueda de la verdad no tenemos forma de saber por qué volumen comenzar, ni cuál elegir a continuación, pero está todo ahí.
Podríamos limitar la elección descartando toda la jerigonza, de la que se compone la mayor parte de la biblioteca. Podríamos limitarnos al idioma español, y programar una computadora con la sintaxis y el vocabulario del español, que se encargaría de escudriñar la biblioteca descartando lo que no nos interesa. Lo que obtendríamos sería una fracción infinitesimal, pero aún hiperastronómica, de la cifra original.
Hay una manera más sencilla y más barata de efectuar el recorte. Algunos aprendimos de Samuel Finley Breese Morse lo que otros, de inclinaciones más matemáticas, aprendieron mucho antes: que un alfabeto con sólo dos caracteres (un punto y una línea), es capaz de realizar el mismo trabajo que nuestro alfabeto original de ochenta símbolos. Morse en realidad usó tres (punto, línea y espacio) pero a nosotros nos bastará con dos; podríamos usar dos puntos para el espacio y no admitir puntos iniciales o consecutivos en nuestra  codificación del resto de los ochenta caracteres.
Si mantenemos el formato anterior, con el mismo número de páginas para cada volumen, esta estrategia reduce el tamaño de nuestra biblioteca a 2^500000. Sigue siendo una cifra grande. Escribirla requeriría cientos de páginas en dígitos normales, o dos volúmenes en puntos y líneas. Tomados de a uno, los volúmenes serían más frugales en contenido, porque nuestra nueva codificación Morse requiere seis veces más extensión que nuestro antiguo alfabeto de ochenta para comunicar la misma idea; pero, en su totalidad, no se pierde nada en contenido, porque por cada idea inconclusa de un volumen habrá otro, en algún estante, esperando para retomarla.
Esta última reflexión –que los temas cubiertos por cada volumen aislado no afectan la completud cósmica del catálogo– nos sugiere una economización más drástica: un recorte en el tamaño de los volúmenes. En lugar de admitir 500.000 caracteres en cada volumen, nos podríamos conformar con, digamos, diecisiete. Ya no tenemos que atarearnos con volúmenes, sino sólo con tiras de texto de no más de cinco centímetros cada una, y ya no es necesaria ninguna encuadernación. En nuestro código de dos caracteres el número de tiras es 2^17, o 131.072. La totalidad de la verdad, reducida a una medida manejable. Obtener alguna información sustancial sobre cualquier cosa requerirá una extensa concatenación de nuestras tiras de dos pulgadas, más la ocasional reutilización de alguna de ellas. Pero tendremos todo lo necesario para ponernos trabajar.
A estas alturas nos enfrentamos al colmo del absurdo: una biblioteca universal de dos volúmenes, uno con un único punto, otro con una única línea, suficientes para deletrear todas y cada una de las verdades. El milagro de la biblioteca finita pero universal es una mera exageración de la notación binaria. Todo lo que vale la pena decir, y también todo lo demás, puede ser dicho con dos caracteres. Se trata de un fiasco digno del Mago de Oz, pero que ha resultado una bendición para la informática.

[Por supuesto, este recorte drástico de volúmenes hace imposible descubrir nada nuevo –debemos combinar los símbolos nosotros mismos para que signifiquen algo. Las respuestas a todas nuestras preguntas ya no esperan en los estantes listas para descubiertas e interpretadas. Las respuestas se nos tienen que ocurrir a nosotros, y lo único que alberga la biblioteca es lo que nosotros ponemos ahí. Lo cual, por supuesto, bien puede ser lo que Borges tenía en mente desde un principio. (Nota del Editor)]
Versión original (inglés) 
Recogido en:
W.V. Quine, Quiddities: An Intermittently Philosophical Dictionary. Cambridge (Mass.): The Belknap Press, 1987.

Acá se puede consultar una versión virtual de la Biblioteca de Babel.
Los primeros tres párrafos de este texto se consignan en la página 90 del volumen 3 (,mlpcdrdu.ereb,fxjuy) del primer estante de la pared 2 de cierto hexágono cuya dirección es demasiado extensa para incluirla aquí. Se puede consultar en: URL= https://libraryofbabel.info/bookmark.cgi?bibliotecatotalquinetrad

Y acá se puede Descargar  este texto en PDF.

viernes, 16 de octubre de 2009

¿Qué es un acto filosófico?

Lo que Foucault denomina nihilismo/nominalismo/historicismo tiene, en el lenguaje cotidiano, un nombre mucho más simple; es lo que suele llamarse cambiar de tema.

martes, 13 de octubre de 2009

Demarcación Primaria (La tiza de la discordia)

(Breve drama filosófico en un acto)

A: El problema son todos esos fanáticos que se empeñan en proponer inútiles distinciones donde sencillamente no las hay.

B: Coincido. Aunque me gustaría agregar que no se trata del único problema. Personalmente, veo mayor peligro en esas otras sectas que insisten en pasar por alto hasta las más obvias de las distinciones.

A: Puede ser. Pero, en todo caso, debe usted reconocer que se trata de dos tipos diferentes de distinciones...

(etc.)

C [aparte]:  ¡Es la última vez que juego a la rayuela con esta gente!

miércoles, 7 de octubre de 2009

Sobre este blog

Es muy probable que cierto inevitable componente de arbitrariedad sea la única justificación válida que podamos ofrecer para la mayoría de nuestras clasificaciones. También suele suceder que uno tiende a separar sus pudores; lo cual si bien no los hace mucho más soportables , al menos nos convence de que están relativamente bajo control. Es justamente el caso de este blog. Hay cosas que no me avergüenzo de mostrar en mi otro blog, pero que espero no salgan a relucir en éste, y viceversa. Desde un punto de vista de marketing, se trata de una pésima movida: mis dos o tres lectores se verán obligados a dividirse de ahora en más entre mis miserias personales o mis torpezas intelectuales.
Por ahora, la cosa no pasa de ser un proyecto. Me voy a limitar a copiar algunos de los posts que ya publiqué y en los que creo se reflejan mis intereses más "técnicos" o "específicos" en relación con la filosofía. La idea es que a partir de ahora pueda usar este blog para exorcizar mis cuadernos de tantos desprolijos y dolorosos cabezazos al vacío que enturbian sus páginas.
Ahora bien, es sabido que los exorcismos son cosas peligrosas (y siempre más o menos ridículas desde el punto de vista del desprevenido espectador); por lo que sé perfectamente que me voy a arrepentir. Pero, en el proceso, puede ser que aprenda algo.

viernes, 2 de octubre de 2009

Adversus Posmodernos

Una cosa es dar muestras de saludable escepticismo ante quien alegremente declara poseer La Explicación de Todo --siempre convenientemente alejada de esos molestos "detalles" cotidianos, más o menos problemáticos para cualquier explicación--, y otra muy distinta es condenar todo intento de sistematización, toda búsqueda de unificación y coherencia en una explicación racional. Personalmente, tengo la impresión de que el proyecto no es condenable en sí mismo.
En lo que sigue, enumeraré algunos de los cargos que se le imputan y, desde el punto de vista de los acusados, intentaré mostrar que no se sostienen.

Acusación 1
La realidad misma no se puede sistematizar (unificar coherentemente), porque la realidad misma es múltiple, fragmentaria, contradictoria.
Pero entonces resulta que todo lo que se nos aparece como relativamente sistemático es una ilusión, y no se relaciona de ningún modo con la realidad misma (y ni siquiera es parte de ella). Es difícil ver qué puede objetársele a una actividad tan inofensiva.

Acusación 2
Se sostiene como prueba contra tales esfuerzos el que no hayan alcanzado aún una sistematización "total"*. Se toma esto como evidencia de que todo el proyecto es imposible.
Pero esto depende del supuesto de que hay algo sistemático, coherente y unitario, que justificaría nuestros desvelos, si no fuera porque resulta inaccesible para nosotros. Aquí, parece que la realidad misma ya no es ni fragmentaria, ni múltiple, ni contradictoria. O bien, ya no es la realidad misma lo que se supone que deberíamos intentar alcanzar (o explicar). Lo que nos lleva al siguiente cargo:

Acusación 3
Se acusa a todo el proyecto (en cualquiera de sus formas) de ser fundamentalmente inútil. De manera similar al caso anterior, ésto sólo se sostiene si el proyecto es un medio para determinado fin, y si se trata en cualquiera de los casos de un medio necesariamente inadecuado para alcanzar dicho fin.
Ahora bien, decir que cualquier proyecto de sistematización es inútil (es un mal medio) implica aceptar un solo fin con el cual comparar la posible adecuación de cada uno de ellos. Tamaño juicio supone, además, que quien lo emite ya conoce ese fin (de otra manera, mal podría compararlo con cosa alguna). Pero, podemos preguntar ¿qué daño hacen nuestros esfuerzos a tan sabio juez? ¿Y qué significa "inútil" en boca del tal juez?
Por último, si se quisiera tomar en serio alguno de los cargos anteriores, habría que sostener que ese fin o bien no se relaciona con nuestro proyecto, o bien no se relaciona con (ni pertenece a, ni se identifica con) la realidad misma --sea lo que sea que a estas alturas entendamos por tan remanida expresión--. Si se elige la primera opción, nada se nos puede reprochar. Si se opta por la segunda, la acusación carece de punto de apoyo: ya no hay desde dónde reprocharnos nada.

*Recordemos que lo que nos hace sospechar de las autoproclamadas sistematizaciones definitivas o absolutas es precisamente el hecho de que la realidad misma parece apresurarse a contradecirlas a la menor oportunidad.

viernes, 25 de septiembre de 2009

(Con)texto, perspectivas y otras (des)ilusiones ópticas

Taryn Simon es norteamericana y fotógrafa. En este video nos enteramos de que, además, domina el arte de la conferencia. Sus fotos no hablan por sí solas, o hablan de otra cosa, de ahí el texto que las acompaña. Parte de eso está en esta conferencia, que es una obra maestra a la cual recomiendo prestar mucha atención. Para quienes no entiendan inglés, le puse subtítulos. Y para quienes sí entiendan, les aclaro que traté de hacer mi mejor esfuerzo, y de paso les pido algo de misericordia (es mi primera vez!, "it´s my first day!" ;=)
(acá va el link con la fuente y el video original en inglés)

...para las conexiones más lentas, mi consejo es poner el video en Pausa,
esperar que cargue del todo, y recién después volver a apretar Play.
Si a alguien le falta el plugin para verlo online,(o no llega a leer los subtítulos),
también se puede
descargar el video(.avi) directamente.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Teoría de conjuntos (sobre la ley de medios, paladines tercermundistas, el 11/09, y boludos en general)

Los boludos más peligrosos se dividen en tres grandes tipos. Los boludos que creen que detrás de todos nuestros males hay una conspiración global; los boludos que se postulan para líderes de una conspiración contraria; y por último, quizá los peores, los boludos que les creen a los dos tipos de boludos anteriores.
Los tres tipos no son mutuamente excluyentes, aunque los primeros dos tipos de boludos no necesariamente pertenecen al tercero. Es decir, no son tan boludos después de todo. Pertenecen más bien al conjunto de los hipócritas y los hijos de puta. Y ésos sí son tipos peligrosos.

martes, 25 de agosto de 2009

Martillo de barro (o Rompiendo con cuidado)

Debo confesar que sugerir que podemos (y debemos) romper con la historia, despegarnos de la tradición, o cosas por el estilo, me suena bastante ridículo. Pero no menos ridículo es sugerir que podemos (y debemos) ser fieles a la historia, sumergirnos en la tradición, o cosas parecidas.
Si es imposible lo uno, es imposible lo otro. ¿Desde dónde sumerginos, y hacia dónde, sino es desde y hacia la misma tradición (en la que ya estábamos sumergidos desde antes de empezar)? ¿Con qué romper la historia, más que con herramientas tan históricas como cualquier otra?

Y sin embargo, como bien dicen los que saben, no hay tradición más antigua ni liturgia más revolucionaria que este cotidiano empantanarse entre abismos y murallas...

A pesar de las imposibilidades.
A pesar de tantos sabios consejos.
Y también a causa de todo eso.

Demolition Man (exactamente eso)

A John Searle le preguntaron si era difícil hacer filosofía:

"...te levantás a la mañana, tenés una gran pared enfrente, y te ponés a darle cabezazos. Y seguís cabeceando hasta que algún día eventualmente le hacés un agujero. Así se siente."

(Por supuesto, en la pregunta siguiente aclara que en cuanto te las arreglás para ir ablandando una pared, ya tenés que ir empezando con otra... "yo sigo dándome contra la pared", dice)

miércoles, 12 de agosto de 2009

Teoría de la acción

o Del irreductible enigma de la causalidad, la responsabilidad, el albedrío, la culpa y la redención.
Perfecto ejemplo de desequilibrio hormonal adolescente, o genial rejunte metafísico-político proto-punk lisérgico-rioplatense. Se aconseja escuchar a volúmenes próximos a la saturación, y en un temple de ánimo abierto al franco derrape hacia las profundidades de la angustia o del goce.

No Tengo Idea
(Almendra)

Si el cielo me envuelve
yo sé que nada me va a pasar
pues es cielo inocente
y no me podrá apresar.
Pero, inocentemente,
me lo empecé a tragar.
Vertientes que empiezan
en mis venas van a terminar
dando la vuelta al mundo
volando en una mosca infernal.
Y yo necesitando
que empujen un poco más.
Verás lo que presiento,
verás dónde vamos a llegar.
Ya no respira nadie
pensando en lo que pueda pasar
Pero eso es imposible:
yo recién empecé a respirar.

Del disco "Almendra II", 1970

jueves, 23 de julio de 2009

Babel (o Composición tema: los intelectuales)

JLS escribió:

"Alguna escritura académica en filosofía es pura ensalada de palabras, verborrea, galimatías, un "enyerbado" hermenéutico que empalaga. Fastidia.
El comentarista, el interprete "complejiza", brinda "interpretaciones profundas" (!!) acerca de un tema o de algún autor; pero, al fin y al cabo, a uno le queda la impresión: "por qué no habré leído al autor comentado directamente" (...)"

Cuando terminé de leer el post, y como siempre me la quiero dar de vivo, me dispuse a comentar. El asunto se me fue de las manos y terminó saliendo lo que sigue (me disculpo sobre todo por el exceso de comillas):

Curiosamente, a pesar (y algunos dirán "por culpa") de mi nula experiencia académica, me encuentro bastante seguido en el estado anímico descrito en los primeros párrafos de tu post. “Académicamente" se exige precisión método) y al mismo tiempo originalidad ("perspectivas" o "propuestas" novedosas). Y eso es algo que no termino de entender.

Para exigir precisión (intersubjetivamente evaluable), el método --o en su defecto, los problemas-- deberían ser algo bien definido, compartido, estable, etc. El avance de la filosofía sería algo similar al ideal de "progreso" naturalista que animaba a ese fideísmo cientificista que algunos llamaron positivismo. En ese marco, parece que hay esperanza para los "obreros de la filosofía", porque la tarea es extraer laboriosamente "datos" o "conclusiones" completamente legitimadas por el "método" o los "problemas" compartidos. Pero aquí "originalidad" adquiere un matiz más bien pecaminoso, y ciertamente no es algo que se pueda exigir.

Por otro lado, si lo que se exige son "perspectivas novedosas", "interpretaciones originales"(atención al insospechado oxímoron) etc., no veo cómo todo esto pueda ser evaluado intersubjetivamente. Por ejemplo, ¿cómo evaluar la "originalidad" de una tesis si no es en referencia a un marco estable en el cual dicha tesis se "destaque" por contraste? Pero, si el ideal es la originalidad y la novedad,¿cuál será ese marco de referencia, y por qué será estable? ¿Tendremos que preocuparnos solamente de "sorprender" a los jurados? Tenemos el ejemplo del "arte moderno". ¿Qué impide que terminemos en el equivalente del mingitorio de Duchamp? Y peor aún, ¿qué impide que terminemos siendo esa triste mezcla de artesano(copista) y embaucador descarado por la que se reconoce fácilmente a los "artistas consagrados" de hoy en día? ¿Dónde queda la "revolucionaria originalidad" del gesto de Duchamp?

Por supuesto, actualmente ningún intelectual que se respete se atrevería a defender ninguna de tales opciones extremas. Hacen algo mucho más razonable, hacen cosas más "políticamente correctas". Escriben papers que llevan la vaguedad el paroxismo del rigor, sorprenden a todos apegándose a un método tan estricto como incomprensible, alcanzan la más revulsiva vulgaridad a fuerza de solemnidades consagradas por la tradición o por la moda. Es toda una actividad, hay que reconocerlo. No es fácil, y acaso amerite las becas o la módica fama que les depara el acontecer académico. Lamentablemente, ni siquiera estos ilustres ingenios se las arreglan para explicarnos por qué habríamos de interesarnos más por ellos que por los obreros de la fábrica de mingitorios.

El hecho de que un servidor los haya considerado lo suficientemente importantes como para dedicarles un post, puede servir de prueba de que este triste amanuense no es, después de todo, ajeno a su estirpe . Y es que uno tiende a preocuparse por la familia...



Qué lindo sería...

..si nos dibujara Liniers.
Después de las dos entregas más crueles de su historia, Ricardo Siri se gana en buena ley el amor incondicional de sus lectores.

Crónica del desasosiego (con final feliz):

21 de julio
22 de julio

miércoles, 22 de julio de 2009

Piedra Libre (o De cómo plagiar —mal— a Wittgenstein)

1. La única manera de aprender a jugar el juego es jugando el juego.

1.1 La esforzada redacción de minuciosos reglamentos no es más que una manera de jugar el juego.

1.2 El aplicado análisis de arduos compendios de estrategias memorables es sólo una de las jugadas posibles (entre muchas otras).

2. Reconocer que hay ciertas reglas de las que no podemos escapar es reconocer, sencillamente, que estamos jugando el juego. Y que son nuestras huellas en la arena las que van dibujando los límites de la cancha.


miércoles, 15 de julio de 2009

La cuestión de la profilaxis (Infantil bizantino)

Según cuentan, en mi barrio todos somos "hijos de dios". La otra siesta lo discutimos, y parece que la onda es que compartimos cierto código genético con el fulano. Sin embargo, a algunos de nosotros, los de la otra calle nos llaman "hijos del maligno". Suponemos que esto se debe a que es el diablo quien nos alimenta y nos cobija. Por las noches nos lee historias de hechiceros, marineros y dragones, y eso nos gusta. Claro que por la mañana nos arrastra a clase de educación sexual, y eso no siempre es divertido.
Intentan convencernos de visitar periódicamente a nuestro padre biológico, pero nosotros somos caprichosos, y preferimos quedarnos haciendo la tarea que pisar la casa de un buen señor que no se molesta en utilizar preservativos. ¿No se entera de que en el barrio cada vez somos más? ¿Nadie le avisa que le corresponde hacerse cargo?
Los vecinos casi nunca responden más que con algún inspirado escupitajo. Aunque se ve que se ponen un poco nerviosos, porque generalmente se van a seguir torturando gatos, o a bajar gorriones a pedradas. Ese tipo de cosas parece que los calma.


domingo, 12 de julio de 2009

Halting problem

Últimamente el tipo se está sintiendo bastante estúpido y bastante solo. Peor: se le acaba de ocurrir que ambas cosas son en realidad una misma sensación, y que usar dos palabras para describirla es probablemente innecesario. Aún así, es incapaz de encontrar una expresión más económica.
Quizás si hubiera alguien con quién conversarlo, o si le hubiera sido concedido un mínimo de materia gris, el resultado sería diferente. Pero, por supuesto, en el actual estado de cosas tampoco tiene manera de asegurarlo.

Petición de principio (o algo por el estilo)

Me parece que sería interesante preguntarse si el principio de caridad es nada más que una instancia del principio de razón suficiente, o si (¿por el contrario?) el principio de razón suficiente no es más que cierta hipóstasis metafísica del principio de caridad.

Digo, sería interesante pensarlo, aunque a la mayoría de quienes lean esto no les interese demasiado. Si publico esto es sencillamente para obligarme a seguir pensando (aunque ustedes no tengan la culpa de mi estupidez).


martes, 30 de junio de 2009

Pregunta razonable, respuesta idiota

franco dijo...

¿Vos estás estudiando filos, das clases de filos, o limpiás las aulas de la carrera de filos?

Juan Rizzo dijo...

Lo primero cuando me acuerdo; lo segundo es medio difícil; aunque reconozco que lo tercero tiene más sentido que todo lo anterior (y más futuro).

(O sea: sí, más o menos, qué se yo)

The Parrot Has Ceased To Exist

Diría Borges: "se mudó a la quinta del ñato".

(a quienes esperaban algo más "profundo", les pido perdón: esto merecía un post)

http://www.videos-star.com/watch.php?video=HI8oURc0cRM

sábado, 27 de junio de 2009

Don Arturo vs. el resto de los alemanes

Toma carrera y les suelta: "son estúpidos y aburridos como gorros de dormir".

(Hasta la crítica más cruel se puede resistir con cierto aplomo, pero no hay defensa contra la carcajada.)



lunes, 1 de junio de 2009

Obviedad #13 (Las huestes de Judas)

Cada tanto se da el curioso caso de que, inexplicablemente, graciosamente, algunas personas se avienen a tolerarnos. Y nosotros, que somos gente simple, nos sentimos tan inmerecidamente afortunados que por las noches despertamos pensando en la fina línea que separa la gratitud del deseo de venganza.

martes, 26 de mayo de 2009

Un buen día

Rara vez nos ponemos a pensar que alguna vez existió un mundo sin cine ni televisión. Rara vez nos atrevemos a la conclusión de que ese tipo de cosas son antropológicamente indispensables. Más raro todavía es que nos planteemos el origen de toda religión organizada como nada más que una variante de la misma necesidad: la de pasar el tiempo. Cuando lo hacemos, ya no nos parece tan extraordinaria nuestra contemporánea costumbre de congregarnos masivamente para aislarnos unos de otros.

Es bastante raro, incluso, que lleguemos considerar a la religión y al lenguaje como aliados que se alimentan de su recíproca traición. No es habitual en nosotros caer en la cuenta de que las peregrinaciones conviven con los talk shows, y los ejércitos coexisten con las bibliotecas. Que, a pesar de todo, sigue habiendo lugar para nuevas razas de cucarachas, virus, profetas, bacterias, paradojas y partículas subatómicas.

Casi nunca se nos ocurre que rebaño no es comunidad, y que soledad no es necesariamente independencia.

No es algo que suceda seguido, decíamos. Y sin embargo, alguna fresca mañana de otoño, nos quedamos sin argumentos para sostener lo contrario.

Y es una buena mañana.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Of all things unfair...

Poor dancing skills, though shared by many, are still poor dancing skills. Collective shame does not trump individual embarassment.

lunes, 18 de mayo de 2009

viernes, 15 de mayo de 2009

Un shopping en Andrómeda (The Wild Blue Yonder)


Con The Wild Blue Yonder, Werner Herzog nos impone una "fantasía de ciencia ficción" construida (¿casi?) completamente en base a registros documentales. Sin embargo, la parte que preferimos interpretar como "fantástica" o "ficcional" es el relato que da unidad a los fragmentos. Se trata en este caso de una narración a cargo del actor Brad Dourif, o tal vez fuera más exacto decir "del personaje interpretado por el actor...". Pero esta distinción no es tan sencilla, ya que la película nos instala en un complejo vórtice de verosimilitudes contradictorias y/o complementarias. El "narrador" es un autoproclamado extraterrestre, de lo más parecido al actor antes mencionado, desprolijo, resentido y proveniente de la galaxia de Andrómeda. Como con la mayoría de los héroes de Herzog (como con la mayoría de los mortales), nos encontramos ante un perdedor épico. Estaríamos frente a un enfermo mental que tiene la necesidad imperiosa de invitarnos a espiar en su conciencia alienada; o bien ante un auténtico inmigrante transgaláctico que comparte que con nosotros sus más íntimas frustraciones. Un análisis un tanto más profundo no tarda en revelar, sin embargo, que ambas interpretaciones no son necesariamente excluyentes.
¿El proyecto? Abandonar un planeta moribundo, instalarse en un lejano paraje del universo, y finalmente construir un hábitat a la medida de los expedicionarios, una próspera ciudad que no carezca del orgullo de toda metrópoli: un resplandeciente centro comercial.
¿El resultado? Las remotas ruinas de lo que nunca llegó a ser. La tristeza inconsolable ante "toda esa mercadería sin vender".
"Los inmigrantes (aliens) no somos lo que estedes creen. Los inmigrantes somos una porquería", dice, y el terror ante implacables flotas aniquiladoras se nos va transformando en pena, o en un miedo más profundo.
También están, por supuesto, esas imágenes. Las imágenes que pueblan el relato pertenecen a la fantasía o el delirio; pero también a los más prestigiosos archivos documentales. ¿Y por qué no? En el relato, los humanos también son (o llegan a ser) inmigrantes. En el mismo relato (y en la mundana entrevista a un matemático de la NASA), los humanos --¿ellos?¿nosotros?-- también proyectan un paraíso de centro comercial, comida rápida y entertainment para todos. No falta quien expresa la esperanza de que el éxodo masivo devuelva a la Tierra una armonía de "reserva natural": sin hombres, sin historia --pero con convenientes miradores que permitan a los turistas admirar el paisaje--.
De alguna manera, no podemos evitar preguntarnos si el material del que están construidos los mitos es necesariamente diferente del que constituye lo nos empecinamos en llamar "realidad".
Queremos, y no podemos, evitar reconocernos en el relato alienado, en las inexplicables imágenes de austera belleza y desasosiego infinito.
O --quizá más precisamente-- podemos, y no queremos, enfrentarnos a la pregunta sobre nuestra condición.
Y ahí viene Herzog y nos asesta un cross a la mandíbula que nos deja, otra vez, mirando a las estrellas.


Las fotos publicadas son del sitio oficial de la película (el primero de los links de este post)

miércoles, 6 de mayo de 2009

Imposibilidad de la eugenesia (Obviedad #12)

Dios existe, y es esquizofrénico. Es uno y es múltiple, es y no es eterno, inmaterial, inmutable, etc.
Matarlo equivale a resucitarlo, y viceversa.
Mierda de tipo...

miércoles, 22 de abril de 2009

Ontología I

El tipo le viene dando vueltas desde hace rato. Probó la angustia, la crítica, la embriaguez y hasta esa otra embriaguez que algunos llaman fe. Casi no ha hecho otra cosa su vida que hacer el intento; pero no, no hay caso.
No se ha podido convencer de que en este mundo haya otra cosa que esos fulgores inestables que lo visitan desde su infancia, o tal vez desde antes.
Hay el sol de otoño y ese color inverosímil que acaricia cual puñal inesperado. Hay la música incomprensible e implacable. Hay caricias perdidas y esos llantos secos, indispensables y nunca dispensados. Hay la aspereza despótica y libertaria de la cifra, el signo que castiga desde lejos. Hay las distancias que crecen al desaparecer. Hay los nombres públicos y secretos, y hay también todas las cosas que se resisten a ser llamadas "cosas".
Hay la alegría incontrastable de la sonrisa imbécil y la terca potencia de la rutina. Hay el vértigo que tanto se parece a la quietud. Hay la insensata tenacidad de la incoherencia.
Hay la multiplicidad que no es más ni menos que eso, y que nunca lo es del todo.
Hay la emoción imprecisa que lo empuja escribir lo ilegible, a leer lo que no hay en libros que no existen.
Hay los plagios ilustres y la sinceridad innecesaria: hay por ejemplo este post, que es las dos cosas sin ser ninguna.
Todo lo cual no sería siquiera digno de mencionar; si no fuera porque también, y sobre todo, hay la impúdica arbitrariedad de las enumeraciones.

miércoles, 1 de abril de 2009

Obviedad #11 (Uretra vs.Eolo)

Bueno, basta!!! Me cansaron.
A partir de este momento renuncio a utilizar cualquier otro criterio que no sea el propio. Es decir, el peor criterio posible. O también: el único que se deja usar.

lunes, 30 de marzo de 2009

Infinito Actual (De la contradictoria naturaleza del deseo)

El tipo tiene miedo de morirse antes poder leer todos los libros que ansía leer. Aunque, a veces, al mismo tiempo le aterroriza seguir leyendo. Teme que sus predicciones sean erróneas y que, a este paso, llegue a agotar en pocos años todas las lecturas que valen la pena --quizá no sean tantas al fin y al cabo--. No se atreve ni a pensarlo: estaría condenado a repartir el tiempo sobrante entre los abismos de la soledad y los horrores de la banalidad.

Identidad de los indiscernibles

Kírilov razona así. No existir le es imposible, ser Dios le es imposible: lo imposible es lo único que vale la pena llevar a cabo.


Después se suicida, en una típica escenita de maricón histérico.



lunes, 16 de marzo de 2009

Obviedad #10

La felicidad es algo sencillísimo y, por lo demás, completamente inútil.

Tal vez no sin sabiduría se nos ha enseñado a sospechar de las cosas inútiles, a no intentar la felicidad.

domingo, 8 de marzo de 2009

Argumentum Maradonicus

Hace unos días me encontraba visitando a un amigo. En la casa había un niño que efrentaba una especie de crisis de fe o de lealtad: sus simpatías oscilaban entre dos equipos de fútbol antagónicos. En algún momento todos los presentes declararon, a manera de ejemplo aleccionador, su propio apoyo incondicional a tal o cual club. Yo permanecí callado, pero la infancia es más suspicaz, o más cruel, por lo que me vi de pronto interpelado:
"¿Y vos, de qué cuadro sos?"
Murmuré algunas palabras resignadas, a todas luces insatisfactorias. "No es de ninguno. A él no le interesa el fútbol", explicó mi amigo, con aplicada paciencia, exigida probablemente por la edad del interlocutor y por la secreta ignominia de tal revelación.
Acaso por primera vez en su vida, el niño tuvo conciencia de ser testigo de un escandaloso desequilibrio en la trama de la realidad:
"¿De ningún cuadro? Vos no tendrías que existir en este universo."
Por supuesto, su conclusión era lógica, prístina, convincente. Recuerdo haber pensado "este chico tiene alma de teólogo, o de delantero". Guardo también la sensación de hacerme gradualmente más pequeño, más inconsistente ante su mirada.

jueves, 5 de marzo de 2009

El condenado

"No creo en el talento. Lo que me parece un signo evidente de que, si el talento existe, existe en otros. 
No creo en el talento, quiere decir: soy incapaz de poseerlo o de reconocerlo. Soy, lo que se dice, completamente inmune.
Más o menos similar es mi posición respecto al Infierno; pero eso es otro tema..."

martes, 3 de marzo de 2009

La última novela de Borges (Los sospechosos de siempre)

En sus conferencias sobre Borges y la Matemática, Guillermo Martínez habla sobre ciertas características formales (a la vez estilísticas y temáticas) de la narrativa (o poética en sentido amplio) borgeana que la acercan al modo de pensar de los matemáticos. Una es la preocupación por el infinito, otra, relacionada intrínsecamente con ella, es la de los objetos recursivos. Éstos últimos se presentan o bien como recursividades “ascendentes” (o “hacia fuera”) o como recursividades “descendentes” (o “hacia el interior”). Un ejemplo es el protagonista de Las Ruinas circulares, tan ocupado en soñar otro ser, que sólo al final cae en la cuenta de que él mismo está siendo soñado. O el rabino que contempla en el Golem su imperfecta imitación de humanidad, y que a su vez se halla bajo la mirada (no menos desencantada) del dios a quien debe su propia existencia. Ejemplos de recursividad “hacia adentro” serían el relato incluido en las Mil y una noches que consiste nada menos que en Las Mil y una noches, o la prisión infinitamente estrecha de Funes el Memorioso, atrapado en los recuerdos singulares de cada instante, que incluyen los recuerdos de cada recuerdo, etc. Ahora bien, en un intento de arrumbar a Borges dentro de ese territorio inverosímil que se dio a llamar “la posmodernidad” se ha pretendido que sus cuentos son meta-novelas, sus procedimientos estériles artefactos autorreferenciales, como los de cualquier “posmoderno”; para colmo, se ha querido derivar de todo esto su “genialidad”. Hay que reconocer que el propio Borges tiene cierta responsabilidad en la confusión, pero también es justo concederle que ningún verdadero artista posee el tiempo o la voluntad de convertirse en su propio curador.

Ahora bien, ante la pregunta de por qué no hay una novela de Borges, me permito aventurar la siguiente interpretación: toda su obra es una única novela. En su ensayo Borges novelista, Saer sostiene que en el centro de la teoría borgeana de la narración "hay un rechazo del acontecimiento, de la causalidad natural, de la inteligibilidad histórica y de la hiperhistoricidad que caracteriza al realismo”(…) Lo que caracterizaría a la novela como a la epopeya es una acumulación de acontecimientos que se agregan unos a otros y que se caracterizan por su variedad y su transformación * . Lo que quería proponer es que es intersante intentar pensar que en Borges hay a la vez, ese rechazo y la resignada aceptación de que cualquier esfuerzo humano participa de esa “imperfección estética” de la epopeya y la novela. Ante tal panorama, su apuesta (su destino) sería construir la novela sin novela, aceptar la complicidad con la novela que se escribirá inexorablemente, con o sin ayuda del autor. Esta actitud sí es innegablemente paradójica, y por qué no inevitable; lo que Borges ha sabido construir (en eso, creo yo, consiste su verdadera poética) es construir la sospecha de que todo este mecanismo forma parte de su obra, de su “proyecto”. Joyce escribe el Ulysses y no hay duda de que pretende construir una novela que contenga el mundo. Escribe una novela imposible, que es imposible de abarcar. Borges escribe cuentos cuya lectura conjunta (aunque sea parcial) aspira a lograr el efecto de una novela leída de manera fragmentaria, morosa o distraída; tal suele ser el destino de la novela de Joyce, incluso para ese gran lector que fue Borges. El tema del “lector distraído” viene de Macedonio Fernández, a cuya influencia (entre otras) imputa Saer la negativa borgeana de incursionar en el “género de la novela”. 

Como en el caso de Joyce, este “programa” que aquí conjeturamos es una construcción ambiciosa, incompleta por definición, y a todas luces imposible. Pero en los infinitos intersticios de esta caja china se cuela algo que está más allá de las ambiciones técnicas o “formales”; un resto incomputable, indecidible, que se decanta más bien hacia la sospecha, hacia la duda, hacia el horror o la maravilla. De esta manera, su obra completa puede ser leída como una novela fantástica; pero puede también irrumpir como un hecho fantástico, inexplicable, un objeto a la vez recursivo y anti-recursivo, que se agota y no se agota a sí mismo. Curiosamente, es el efecto que suele provocarnos la experiencia de  ciertos prodigios (como pueden ser la buena literatura, o la auténtica genialidad). 


*De Borges todavía, Guillermo Martínez.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Obviedad #9 (Insert Coin)

...un cuerpo puro
sin calambres, sin marcas, sin traiciones
puños lisos y temibles,
y córneas
transparentes

...quien tuviera, también, la inteligencia
(y los huesos) sin fisuras,

molares adamantinos
y venas sin toxinas...

¿es pedir mucho?
un cuerpo puro, eso nomás


para empezar

alegremente

a demolerlo.

lunes, 23 de febrero de 2009

Blogs que sigo

Alicia María
http://enelpaisdealiciamaria.blogspot.com/

Lina en USA
http://aventurasydesventurasdelinaenusa.blogspot.com/

Haikus públicos
http://haikuspublicos.blogspot.com/

Delirios de mi hermano
http://delirios-y-algo-mas2.blogspot.com/

Tu dealer literario
http://akahata.blogspot.com/

Para leer escondido
http://poemasparaleerescondido.blogspot.com/

Superjardín
http://www.superjardin.blogspot.com/

Ultravioleta
http://ultravioleta2.blogspot.com/

Martín (un gran tipo)
http://miautenticosentir.blogspot.com/

Espoiler
http://blogs.elpais.com/espoiler

Autoliniers
http://autoliniers.blogspot.com/

A-Parte del Profe
http://filosofiapartisana.blogspot.com/

Tres al hilo
http://tresalhilo.blogspot.com/

Point of view
http://1-point-of-view.blogspot.com/

El blog de Luis Madrigal
http://www.luismadrigal.blogspot.com/

Lilya Nuratis (no es para tu abuelita)
http://lilyanuratis.blogspot.com/

el amor es como una alcachofa
http://elamorescomounaalcachofa.blogspot.com/

Debajo del jarrón azul
http://debajodeljarronazul.blogspot.com/

Confesiones de Sin Agustín
http://lasconfessa.blogspot.com/

lunes, 9 de febrero de 2009

martes, 3 de febrero de 2009

Ek-stasis

(Las palabras que siguen sonarán inevitablemente torpes. No me excuso: este post es probablemente tan innecesario e impreciso como cualquier otro.)

Algunas veces, sin que medie razón aparente, el tipo empieza a ver las cosas como en dos dimensiones. No hay mejor manera de decirlo. Como en una película, o un cuadro. Solamente en esas contadas e impredecibles ocasiones el tipo se siente auténticamente cerca de algo. Si no fuera por cierto malsano pudor, hasta se atrevería a confesarse que sólo en esos momentos se siente más o menos vivo.

Es como una soledad, pero sin culpa, sin angustia. Cuando mira con esos ojos sabe que no son los suyos, pero cuando mira con esos ojos sabe que es él el que mira. (expresiones negligentes, morosas, que se le ocurren tiempo después y que, tiempo después, no significan absolutamente nada)

Un transparente mecanismo de defensa; el sórdido refugio del cobarde; el áspero tobogán de la insanía; o su infatigable estupidez hecha instante: son los diagnósticos más frecuentes (y más fáciles) que el tipo alcanza a proponerse.

Hay que reconocer que todo esto sería bastante triste, si en esa mirada hubiera lugar para la tristeza.

jueves, 15 de enero de 2009

Polifemo: un contratiempo cotidiano

Tarea trivial en prospecto, sencillo trámite de adquirir un paquete de cigarrillos en un kiosco poco frecuentado por el tipo, a una hora todavía menos frecuentada por otros mortales.

Detrás de las indispensables rejas --destinadas a resguardar el ingreso (acaso la fuga) de innombrables amenazas-- se agita, cortés, el gigantesco enigma. El tipo no termina de explicárselo a sí mismo (¿se acuerdan de Columbo?). Aparenta entereza (el tipo) pero en realidad se sabe acorralado (¿estrabismo?). La incomodidad se le cuela en el tono de voz, en la torpe manipulación de una suma no del todo exacta (¿un ojo de vidrio? ¿pero cuál?). Es indispensable que mire de una vez por todas a la cara a su interlocutor: es imposible que lo haga sin dejar traslucir su desesperada investigación. Después de todo, no hay necesidad de hacerle pasar un mal rato al trasnochado y solícito dependiente. Al fin y al cabo no es su culpa... (¿será el signo de algún oculto pecado?) Pero tampoco es culpa del tipo, que lo único que quería eran cigarrillos... (¿seguro que no había ningún otro local abierto?)

Como suele suceder, el vértigo de las grandes gestas no se deja referir en palabras. Como también es costumbre, el resultado de los combates fundamentales termina por diluirse entre memorias más urgentes.

Como sin convicción fuma el tipo, ahora.
Como si no estuviera tan seguro.

martes, 13 de enero de 2009

En la web del señor...

Si quien visita este blog se llegara a encontrar en una de esas fases de "webeo" descarriado e insomne, me permito sugerir que se de una vuelta por los blogs que están linkeados acá nomás, a su izquierda.
No hay mucho, pero tenemos de todo, mire.
Están los blogs de mis afectos, los blogs que admiro, y algunos que simplemente me divierten, hay incluso alguno que habrá que imputarle a un genio maligno, o la pura distracción.
Hay quien se dedica a la poesía, al dibujo, a la fotografía, a la historieta; a la teoría, pero también a la práctica más carnal. Hay quien denuncia todo monoteísmo, y quien le reza a la virgen, quien se divierte sanamente (y quien no tanto), quien se pelea por pelear, quien reflexiona, y también quien escribe por no pensar. Están l@s bloggers que nos mantienen al tanto de cómo les va, y l@s que se esconden detrás de posts crípticos; hay quien postea casi cada hora, y quien deja pasar algunos meses entre una actualización y otra...
En fin, como decía, un poco de todo para solaz o estupor del internauta de hoy. Por suerte o por desgracia, no tengo vocación de censor, así que se las van a tener que arreglar ustedes solitos para encontrar el que les interese.
Saludos a todos,
y feliz insomnio.

lunes, 12 de enero de 2009

Cuarteles de verano

I
desde la sombra
que olvidan los caminos
también se extraña

II
¿Y si mañana
sigue llegando tarde
tu ayer caricia?

III
¿No envidia el sol
al ávido murciélago
su azul ceguera?

IV
Mientras los necios
trafican versos lelos
el río bosteza

V
es lo que queda
de tanto irse quedando
en despedidas